lunes, 22 de diciembre de 2008

Schrödinger y la ecuación del todo

Stephen Hawking celebrando el descubrimiento de la ecuación del todo Hace algunos años (uno es ya perro viejo en estas lides) asistí a una conferencia muy interesante que ofreció en el Aula Magna de mi facultad un profesor de física, creo que de Cantabria, con motivo de una exposición que habían organizado en el Museo de la Ciencia y el Cosmos de La Laguna. No me acuerdo exactamente de qué iba, sólo que fue muy interesante -estas cosas suelen ocurrir-. El tipo nos habló, entre otras cosas, de algunos avances en física y tocó el tema, siempre candente, de la ecuación del todo: aquélla que unificará la relatividad general y la mecánica cuántica y que tiene en vilo a la comunidad científica y a algunos acólitos reclutados por Stephen Hawking.

El caso es que este hombre en la conferencia habló de la ecuación de Schrödinger y dijo que ésa era la ecuación del todo. En realidad la ecuación de todo lo que nos afecta a nosotros. Porque a menos que el vecino se fabrique un agujero negro doméstico microscópico para enseñar a los niños que los agujeros negros no son negros, a mí la relatividad general me pilla un poco lejos. No puedo imaginar una manera de aplicar la métrica de Schwarzchild para mejorar la resolución de los televisores de plasma.

Y aunque la ecuación de Schrödinger ni siquiera es consistente con la relatividad especial, resulta que mediante teoría de perturbaciones se pueden solventar la mayor parte de problemas al respecto. Y tampoco es un problema que el spin del electrón no salte a la palestra de forma natural como ocurre cuando se resuelve la ecuación relativista de Dirac. La ecuación de Schrödinger es el cuatro latas de la física: lento y viejo, pero nunca se casca y sigue llevándonos donde le pidamos a pesar de los años.

Los circuitos electrónicos, los láseres de los lectores de CD, esas lucecitas de colores tan monas que dicen que son el futuro de la iluminación, los paneles solares, los iPod y un sinfín de cacharros fueron diseñados a base de resolver la ecuación de Schrödinger.

De todas formas, independientemente de que consiguiéramos un día obtener la ecuación que gobierna todo el universo, nunca podríamos solucionarla porque nos haría falta un ordenador más grande que el propio universo.

Pero no era esto de lo que quería escribir. Más bien, de lo que me disturba usar estas cosas, el conocimiento científico en general, tan alegremente como lo hacemos. Hoy, intentando ayudar a mi primo Jose, que estudia ingeniería, le dije lo que me molestaba que en sus apuntes no se explicara cómo se obtienen los resultados, a lo que me contestó que la gente cuando se topa con algo que no entiende lo que hace es estudiarlo repetidamente hasta que el sinsentido se convierte en un sinsentido aprendido de memoria. No nos importa de dónde se sacó Schrödinger la dichosa ecuación. Y lo peor de todo no es que a ti ni a mí nos importe, ni al chino que monta los iPod Nano en las afueras de Shanghai, sino que un premio Nobel como Cohen-Tannoudji, en su libro sobre Mecánica Cuántica (considerado una auténtica biblia en la materia), también pasa del tema.

Parece que a nadie le importa si la chistera tenía un agujero por abajo mientras el conejo se asome. Yo, por mi parte, seguiré firme en mi empeño de descubrir de donde salió la ecuación de los cojones. Si un día cayera la breva, prometo compartir mi sabiduría con todos vosotros.

viernes, 12 de diciembre de 2008

El sandwich perfecto

El sandwich perfecto debe tener necesariamente tres cualidades que aportan igualmente a su perfección. Debe ser consistente, contundente y sabroso.

Consistencia:
Es una propiedad básica, ya que lo que distingue a un sandwich o un bocadillo es la posibilidad de comerlo con las manos limitando al mínimo el guarreo. Para alcanzar este extremo es de vital importancia la elección de un pan que no pierda la consistencia al empaparse de ingredientes como el huevo o el tomate, más líquidos. La idea es seleccionar un pan que consiga un equilibrio entre sabor y rigidez.

Contundencia:
Es la propiedad del sandwich para no dejarnos indiferentes. Un sandwich que se jacte de perfecto tiene que impactar desde el primer bocado hasta el último. Tiene que generar un orgasmo mantenido mientras (1) se muerde, (2) se deglute y (3) se traga. Para esto hay que conseguir un armonioso equilibrio de texturas entre los diferentes ingredientes. Es importante en este sentido que podamos agarrar el sandwich con una o dos manos sin que se nos deshaga (vemos que las tres cualidades están interconectadas) para sentir poder sobre él y animalizarnos mientras lo devoramos. Imprescindible que contenga carne para sentirnos en la cúspide de la pirámide alimenticia.

Sabor:
Esta última cualidad escapa a la generalidad y da alas al usuario para que desate su imaginación. Cada uno tiene sus preferencias. Sin embargo, hemos visto que el sandwich perfecto tiene necesariamente que contener carne porque la sensación de depredador es imprescindible mientras lo devoramos. Por otra parte, incluir huevo es siempre una buena idea, ya que no enmascara sino potencia el sabor de los otros ingredientes, y ayuda a compactar el relleno -muy conveniente en sandwiches de varios pisos-.

¿A cuénto de qué viene esto? A cuento de que hoy, al llegar de la facultad, no tenía ganas de cocinar, así que me he preparado el sandwich perfecto. Con dedicatoria especial para Miguel El Colono que, como yo, sabe apreciar el valor de una comida contundente, perfecta:

lunes, 8 de diciembre de 2008

De las 3D a la supercomputación en casa

Hace poco que nVidia ha puesto en el mercado lo que han venido a denominar Tesla Personal Supercomputer o, en otras palabras, un superordenador de andar por casa.

En realidad no tanto como para andar por casa, pero el precio es realmente asequible para instituciones como hospitales o pequeños institutos de investigación que no pueden permitirse un gasto de varios millones de euros en adquirir un superordenador de IBM y que, en realidad, no necesitan. Por un precio en torno a los 10,000 $, uno puede comprar un equipo que disponga de 4 GPU como la de la foto y que, según nVidia, permite alcanzar una potencia de proceso similar a la de unos 250 PCs convencionales.

Pero, ¿cómo funciona el invento y cuáles son los peros?

Muchos de vosotros seguro que asociáis nVidia al mundo de las tarjetas gráficas 3D. nVidia y ATI se reparten el pastel de este sector de la industria de la informática desde que los juegos, cada vez más exigentes, y otras aplicaciones hicieron el procesamiento de gráficos por software una tarea imposible. En contraposición al término CPU (Central Processing Unit), utilizado para designar el microprocesador de un computador, nació el término GPU (Graphics Processing Unit). Una GPU es básicamente un microprocesador de varios núcleos (o sea, varios microprocesadores) cada uno de los cuáles trabaja por separado. Esto se llama computación en paralelo y básicamente consiste en asignar tareas que pueden ser realizadas independientemente una de otra a cada uno de los núcleos para que trabajen todos al mismo tiempo. Individualmente la potencia de proceso de estos procesadores es mucho menor que la de un micro convencional (el típico Pentium, por ejemplo) pero trabajando en paralelo pueden suponer una notable mejoría del rendimiento.

Para ejemplificar esto, imaginemos que tenemos que hacer la siguiente operación con un ordenador:

\sum_{n=1}^{240} \frac{1}{n!} e^{-n^2}

Un microprocesador mononúcleo (un Pentium IV, por ejemplo) lo que haría sería:

1. Calcular el primer término

2. Guardarlo en memoria

3. Calcular el segundo término

4. Sumarlo al primero y guardar el resultado en memoria

.

.

.

479. Calcular el término nº 240

480. Sumarlo a los 239 términos anteriores y mostrar el resultado final

Vemos que antes de calcular el término final, el mismo núcleo ha tenido que esperar a obtener los 239 anteriores, lo que supone un empleo considerable de tiempo en cada paso. Computando en paralelo, la operación de calcular cada término se lleva a cabo a la vez. Una GPU Tesla de nVidia con 240 núcleos haría:

1. Todos los núcleos calculan a la vez, cada uno un término

2. Todos los núcleos guardan a la vez el resultado en memoria

3. Un procesador central se encarga de acceder a la memoria y sumar todos los términos

Aunque el Pentium IV calcula cada término individual más rápido de lo que lo hace uno de los núcleos del Tesla, el resultado final se obtiene mucho más rápidamente con el Tesla.

Hemos visto por tanto que cuando se trata de cálculos que se pueden hacer independientemente unos de otros, resulta que computar en paralelo es mucho más eficiente. Las GPU (es decir, las tarjetas gráficas) son útiles en este sentido porque están diseñadas para procesar diferentes partes de un gráfico. Imaginemos una GPU de 8 núcleos. Podría dividir, por ejemplo, la pantalla en 8 partes iguales y cada uno de los núcleos se encargaría de uno de los trozos, dividiendo en 8 el trabajo a realizar.

¿Dónde está la trampa? Pues en que hay muchos cálculos que no se pueden llevar a cabo en paralelo. Imaginemos la siguiente serie:

a_n = \frac{a_{n-1}}{n!}

¿Qué significa esto? Que para obtener un término de la serie hace falta conocer el anterior. Si quisiéramos obtener el término nº 240, por ejemplo, tendríamos que haber obtenido antes el 239 y, antes de éste, el 238, y así hasta el primero. En este caso las tareas no son independientes y no se puede hacer el procesado en paralelo. Una CPU de 50 € haría esta tarea de forma más eficiente que una GPU nVidia de 1,600 $.

No obstante, hay muchos procesos para los que la computación en paralelo supone una ventaja indiscutible. Por ejemplo, mi trabajo fin de carrera necesitaba cálculos que a veces duraban hasta 10 días. Una parte del programa podía escribirse para que se ejecutase en paralelo, sólo que por aquél entonces no sabía cómo hacerlo. Si lo hubiera hecho, teniendo en cuenta que usaba para los cálculos ordenadores con 4 micros, podría haber reducido el tiempo de ejecución a 2.5 días.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Ja ja ja ja ja ja ja ja ja ja ja...

YouTube es uno de los mejores inventos de la historia. El vídeo se titula "If you watch this 100 times you will still laugh". Razón no le falta:

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Esclavos de Microsoft

Éste es un breve escrito de protesta por la servidumbre que profesan algunas empresas importantes hacia el oligarca de la informática: Microsoft.

Cocretamente, mi queja viene a cuento de que intentando cambiar de móvil en la página de Movistar (y hay servicios que sólo están disponibles desde internet) me he encontrado con dos problemas:

Primero: La página no funciona bien bajo Linux. He probado con Firefox y Konqueror.

Segundo: bajo Windows, la página no funciona bien con Firefox.

Conclusión: Una empresa como Movistar, que se jacta en sus anuncios de tener más de 20 millones de clientes en España, es totalmente incapaz de crear un sitio web que no funcione exclusivamente bajo Microsoft Internet Explorer. Indignante, más aún cuando Firefox es un navegador usado de forma mayoritaria y que cada vez le come más terreno a IE.

Pero, como he dicho, el problema no se circunscribe a los navegadores en sí. El acto de internetear usando para ello Linux está penado por una ley de facto de Microsoft. Al contrario de otras compañías como Macromedia o Sun que crean versiones de productos como Flash o Java en plan multiplataforma, Microsoft no lo hace. Quien intente ver el mapa de destinaciones de Ryanair desde un PC con Linux verá con desagrado que el plugin que requiere el sitio (Microsoft Silverlight) está sólo disponible para Windows.

En cuanto a Mac no sé cómo estará la cosa. Me imagino que no tan mal como Linux, pero seguro que también las pasan canutas.

En fin, tirón de orejas para Microsoft, Movistar y Ryanair.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Qué hacer cuando el ventilador del PC hace demasiado ruido

Llega un momento en la vida de todo ordenador en el empezamos a darnos cuenta de que el molesto ruido del ventilador es cada vez más molesto.

Casi todos los ordenadores van equipados con al menos un ventilador. Algunos modelos modernos de portátil (los de Apple y los Atom) han conseguido un diseño que les permite prescindir de él. Para los menos afortunados, el ventilador sigue siendo necesario.

El microprocesador es la parte más importante de un computador. Se encarga de realizar las operaciones aritméticas y lógicas que sirven para después ejecutar aplicaciones más complejas como decodificar vídeo, por ejemplo. Los procesadores son básicamente cúmulos de transistores muy pequeños comunicados entre sí. Los transistores funcionan con corriente eléctrica. Quien sepa algo de electricidad sabe que el paso de una corriente por un elemento de un circuito genera calor, dependiendo de la resistencia del elemento concreto. Quien sepa algo de electrónica sabe que el aumento de la temperatura en un transistor semiconductor hace que la corriente circule más dificilmente a través de él.

Vemos ahora por qué la refrigeración del microproesador es necesaria. Una CPU recalentada será menos eficiente y consumirá más electricidad que una CPU refrigerada a baja temperatura.

Existen varios métodos de refrigeración, de los cuales el más común es el de un ventilador acoplado al micro. Después de un tiempo, la rejilla del ventilador empieza a acumular polvo. Este polvo se opone al paso del aire, por lo que el ventilador tiene que funcionar a mayor velocidad y durante más tiempo para refrigerar lo mismo, generando más ruido.

Mi lema es "Si puede, hágalo usted mismo". Así que vamos a aprender a desmontar y limpiar de polvo el ventilador de la CPU para que cuando estemos viendo Lost podamos oir lo que Locke está diciendo sin tener que poner a tope el volumen del portátil.

A mucha gente le da miedo desmontar el PC, pero si se hace con un poco de cuidado no hay nada que temer.

En primer lugar, ¿qué nos hace falta? Pues muy sencillo:

1) Un ordenador que arreglar
2) Uno o varios destornilladores
3) Un poco de masilla térmica

La masilla térmica se puede comprar en casi cualquier tienda de informática. Normalmente se vende en jeringuillas de plástico (tranquilos, no llevan aguja) para aplicar varias dosis. Una jeringuilla venida de China debería saliros sobre 1 euro. Luego veremos qué es y para qué sirve la masilla térmica. La que he usado yo venía en una bolsita monodosis que me ha dado mi primo.


El primer paso es desmontar la tapa del portátil. Hay que tener cuidado de identificar cada tornillo con su agujero, porque normalmente no todos son de la misma longitud.


Una vez desmontada la tapa, tenemos que identificar los componentes. En la siguiente foto se observa claramente el ventilador en la esquina superior izquierda. La placa metálica pegada al ventilador es el disipador. El ventilador no refrigera directamente el micro, sino que refrigera el disipador y éste el micro.



Antes de desmontar el ventilador hay que tener cuidado con el cable de alimentación del mismo. Es fácil de desconectar, pero si tiramos del ventilador sin hacerlo antes es posible que se rompa y le tengamos que poner uno nuevo, con lo cual estaríamos durante un tiempo sin poder usar el PC.


Una vez desmontado el ventilador, buscamos la rejilla. Suele ser ahí donde se acumulan las partículas de polvo y otras cosas como pelusa y pelos. A veces hay tanta mierda acumulada que se forma una capa compacta que evita casi por completo el paso del aire. Podemos probar a soplar para eliminar la porquería. También le podemos pasar un pincel o brocha de pequeño tamaño.


Vamos con lo de la masilla térmica. Al despegar el disipador del micro nos damos cuenta de que hay una especie de plastilina esparcida precisamente sobre la zona en la que hacen contacto. Se trata de la masilla térmica. Ésta sirve para mejorar el contacto térmico entre el disipador y el procesador, ya que sustituye a la delgada capa de aire que los separaría si no estuviera allí.

Al separar el ventilador, lo más recomendable es limpiar la masilla térmica antigua y volver a aplicar una nueva capa. En los PCs de sobremesa normalmente esta capa se extiende sobre todo el micro. En el caso del mío (un Intel Centrino) hay una especie de rectágulo que es el que entra en contacto con el disipador.


La masilla térmica no es tóxica, así que se puede aplicar directamente con el dedo. De todas formas, recomiendo lavarse las manos después de aplicarla. Deberemos colocar una capa lo más fina posible (cubriendo toda la zona), ya que aunque la conductividad de la masilla es bastante alta, no llega a los niveles del cobre o metales típicos con los que se fabrican los disipadores.


Una vez hecho todo esto, volvemos a colocar todo como estaba antes de abrir la tapa y tendremos un ordenador tan silencioso como al principio.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Quinta temporada de Lost

Dentro de poco más de dos meses dará comienzo la quinta temporada de la mejor serie de la historia: Lost (o Perdidos, en español). Como cada año, sobre todo desde que la huelga de guionistas modificó el formato y nos condenó a aguardar hasta principios de año para ver la premiere, la espera se hace interminable.

El 21 de enero de 2009 a las 20 horas, horario de la Costa Este en Estados Unidos da comienzo el espectáculo en una temporada que promete, y mucho.

Para hacer más amena la espera, estuve buscando en Internet un temporizador con la estética del mítico de los 108 minutos de la escotilla para ponerlo en mi blog. Como lo que encontré no me gustó decidí hacerlo por mí mismo:


Todo aquél que lo quiera bajar para ponerlo en su web puede hacerlo desde aquí. Las instrucciones para hacerlo funcionar están contenidas en el ZIP.

martes, 11 de noviembre de 2008

El desastre II

Se ve que cuando repartieron la suerte yo no estaba por allí. Estaría dormido, que no durmiendo.

Dormido o no, lo que sí que estoy es jodido. Finalmente la Arpía se quedó con mi beca y yo con los mocos colgando. El vudú no sirvió de nada... Después de tantos años de ateo estoy empezando a creer que Dios existe... para tocarme los cojones. El cabrón tiene que estar partiéndose el culo a mi costa en su trono celestial...

Ya que la Arpía ganó el combate antes de que hubiera terminado de descuartizarla, aquí dejo una imagen a tamaño completo de cómo quedó en sus últimos días de existencia...


Así que me quedo sin beca y sin nada que hacer hasta el día del examen. Bueno sí, estudiar. Por cierto, hoy he ido a hacer eso (estudiar) a la biblioteca de mi pueblo y resulta que los bibliotecarios (sic) deben considerar que es una sala de reuniones o algo por el estilo y no han aprendido todavía que en las bibliotecas se guarda silencio. Nunca se me habría pasado por la cabeza una biblioteca en la que los lectores tengan que mandar a callar al personal y no al contrario.

Como hace poco fue mi cumpleaños, Annina y Miguel me mandaron un paquete desde Suiza con chocolate hiperbueno ( Mmm... chocolate... ) y un osito amarrado a una bandera de Canadá, para darme suerte. Pongo la foto en la cabecera de la web a ver si se cumple. Las fotos de la barbacoa que hicimos Juan y yo para celebrar el cumpleaños están aquí.

Por cierto, resulta que ayer fue el cumpleaños de Annina y yo también le mandé una carta. Resulta que la mía tardó 4 días y la suya tres semanas, para que luego digan que si las cosas funcionan en un país y en otro no. Inútiles hay en todas partes. Ejem.

P.S.: pido disculpas a quien se haya podido sentir ofendido por mis comentarios sobre Dios, pero aquí escribo lo que me da la gana, que para eso es mi blog.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Tipografía en YouTube

Mientras preparo unos cuantos post que tengo pendientes, voy dejando unos entremeses: dos de mis vídeos preferidos de Youtube. Hacen uso de tipografía para crear un impacto visual espectacular. Disfrutadlos.

Ya no sé qué hacer conmigo



What does Marcellus Wallace look like?

lunes, 3 de noviembre de 2008

Odio a Hamilton

Hasta este domingo sólo me caía mal. Me parecía un personajillo patético de esos que tan a menudo expora Inglaterra y en los que depositan sus esperanzas de sentirse otra vez metrópoli del Imperio. Hamilton es un niño mimado y malcriado que rezuma prepotencia y pretenciosidad adornada con la fachada de idilio familiar.


Hasta este domingo sólo me caía mal porque era imposible odiar a alguien que se come a Raikkonen con el semáforo del pit lane en rojo, aprieta sin querer el botón de limitación de revoluciones en medio de la carrera, o echa a perder un campeonato que tenía en la mano en la última carrera. Era demasiado penoso para odiarlo, de hecho, verlo era un aliciente más para las carreras: "a ver cómo la arma hoy Hamilton...".

Ahora lo odio porque este domingo tuvo lugar una conjunción astral para que en la última curva de la última vuelta de la última carrera del mundial de Formula 1 nos quedáramos todos con cara de tontos celebrando la victoria de Ferrari para luego darnos cuenta de que había ganado él. Lo odio porque a pesar de volver a cagarla como el año pasado esta vez ha ganado por (de)méritos ajenos (del señor Glock). Pero sobre todo, lo odio porque su novia es la cantante de las Pussycat Dolls y está buenísima.


Qué cabrón...

martes, 28 de octubre de 2008

Nineteen eighty-four

My beloved Nietzsche once wrote I hate the reading idlers. I wouldn't go that far, just don't like to be a reading idler myself. I get bored reading useless print paper.

I like to feel that the effort of reading, which for me is actually an effort, is done for a greater good. I like to feel evolved after reading a book: wiser, more intelligent, critical, more complete as a thinking being. That's the reason why I read very few books a year and elect them extremely carefully.

This summer I chose a novel I retain among the best: Nineteen eighty-four by George Orwell. In it, based on the Sovietic experience, the author describes a hypothetical oppressive and authoritarian civilization in which even thinking is strictly bound to the Party doctrine. They achieve this goal, among other strategies, by progressively changing the language into what they call Newspeak, following the idea that what's not in the language cannot be thought:

How could you have a slogan like 'freedom is slavery' when the concept of freedom has been abolished. {...} There will be no thought, as we understand it now.

This is a terrifying view of what human kind can do to ourselves when we are let to. It's the detailed horrifying picture of a hierarchical society stratified in proles, Outer Party members, Inner Party members and the Big Brother on the top of it, where the class struggle is been vanished and replaced by the love for Big Brother.

Here are two captions, showing a sample of the book:



Absolutely brilliant, highly recommended.

And remember:
Big Brother is watching you.

viernes, 24 de octubre de 2008

La cerveza

Aquéllos que me conocen (en general, no tienen por qué conocerme bien) saben cuál es mi bebida preferida. Donde haya una buena cerveza que se quite todo lo demás.

La cerveza es como las mujeres, pero mucho mejor. Porque una cerveza nunca te traicionará. Para traicionarte, dependiendo del tamaño de tu hígado, hacen falta muchas cervezas, y la traición es siempre consentida.

Como las mujeres, las hay rubias, morenas, blancas, negras, mulatas. Hay botellines grandes y pequeños. Dulces y amargas. Hay una cerveza para cada ocasión, aunque siempre hay alguna que merece más la pena que las demás.

Escribo esto mientras disfruto de una Leffe Blonde, 6.6 % de alcohol. Leffe es el súmum del zumo de cebada. Todas son buenas. Hablar de Leffe implica usar para ello palabras mayores.


La mejor cerveza del mundo, la cerveza perfecta, es la Leffe Triple: 8.5 % de alcohol y un sabor inolvidable a malta. Pero ésa es una cerveza para ser disfrutada de una en una. Para un consumo un poco más irresponsable recomiendo la Blonde, de la que hablaba antes: suave equilibrio entre dulzor y amargor, la malta y el lúpulo se unen para formar un simbionte ávido de conquistar todos tus sentidos.

Llevo tiempo queriendo hacer una escapada a Bélgica para disfrutar de turismo cervecero. Sólo Gambrinus sabe cuántas compañías cerveceras debe de haber repartidas por Flandes. Corsendonk, Kwak, Duvel, Leffe, Delirium Tremens... La lista es interminable. De mi colección de botellines de cerveza, casi la mitad corresponde a cervezas belgas. Y sin duda son las mejores.


¡Dios salve al elefante rosa!


P.S.: los cabrones que daban el servicio de contaje de visitas decidieron cambiar de política sin avisar y me borraron la cuenta, así que he puesto otro contador de un proveedor distinto, empezando desde cero, cuando estaba a punto de llegar a las 1000 visitas...

domingo, 19 de octubre de 2008

Padova

Esta semana he estado en Padova (o Padua, en español). La chica que ha sido mi compañera de piso durante el último cuatrimestre ha estudiado allí y terminó el pasado martes la carrera, como es costumbre en Italia, con la defensa de la tesi delante de un tribunal formado por profesores de su facultad y posterior fiesta de laurea. Así que allí estaba yo para no perderme nada.

Da la casualidad de que se trata de la misma ciudad donde fui erasmus hace ya lo que ahora parece una eternidad pero que, haciendo las cuentas, resultan ser dos años.

Aquí hay fotos de la aventura.

La ciudad estaba como siempre: comí la mejor pizza del mundo en la pizzeria sin nombre de Via Belzoni y bebí spritz en Piazza delle Erbe el miércoles por la noche. Lo único que me falló fue la heladería de Via San Francesco, ahora transformada en un infructuoso negocio de chucherías.

Volví a Venecia, mi ciudad predilecta, por enésima vez y, como casi veterano en estas lides, me permití el lujo de ni siquiera pasar por San Marco.

Lo que se suele decir ahora es que nada había cambiado en la ciudad. Que lo único que es diferente de entonces soy yo. Eso pensaba. Porque resulta que me he dado cuenta de que no he cambiado tanto.

En la entrega anterior del blog decía que Florencia podría haber sido un lugar cualquiera en Italia, y es verdad. Pero esto es distinto. Ni Padova ni Venecia podrían haber sido diferentes de lo que son, porque entonces la magia no habría funcionado. A pesar de haber acabado hastiado de la primera los últimos meses del erasmus, resulta que mi cuerpo me pide más; y creo que a mi cuerpo quien se lo manda es mi mente. O sea que el asunto es grave.

La estancia allí ha sido en general aburrida, fastidiosa por momentos. Tengo que reconocer que ni siquiera tenía muchas ganas de ir, después del cansancio acumulado las dos semanas anteriores entre el viaje a Florencia y la feria de mi pueblo. Ya no queda casi nadie de los que hiceron posible un año casi perfecto; los han reemplazado otros estudiantes, ahora anónimos para mí, pero que siguen manteniendo el mismo espíritu de entonces.

La Piazza, ir en bici por las callejuelas porticadas, el spritz, la pizza carbonara en Via Belzoni, las bandadas de españoles migrando en bicicleta por la noche hacia el bar más barato, el italiano hablado con acento alemán, el olor a hojas caidas de mi antigua calle, la Specola, el Prato della Valle, la niebla fría de la noche volviendo a casa. Inundado por la incertidumbre de no saber lo que va a ser de mí a partir de ahora y después de un par de años encallado en el hastío, puedo decir que éstas son las cosas que echo de menos. Echo de menos vivir intensamente, porque cualquier otra forma de vivir no vale la pena.

Me hace falta sentir de nuevo que el aire que respiro insufla en mí aliento de vida.

jueves, 2 de octubre de 2008

Firenze

Mi visita a Florencia para ver a Clara ha sido como una reedición concentrada del Erasmus. La vida alocada y desordenada. El conocer gente a la velocidad de la luz. Comunicarse en otra lengua. Descubrir la ciudad.

Cinco días parece que no dan para mucho. Y es verdad, pero sirven para rememorar sabores de antaño. Esos sabores que la rutina diaria que emana de la responsabilidad te había hecho olvidar.

Los inumerables encantos de la ciudad quedaron en un segundo plano. Para mí, Florencia podría haber sido un lugar genérico en Italia. Uno cualquiera de los miles de sitios irrepetibles que se reparten a lo largo de la Bota.


Lo que me queda es un sabor -a pizza-, un olor -a piedra milenaria- y un sonido -el silencio de la iglesia más recóndita- que vienen de mi pasado para reencontrarse en un lugar de cuyo nombre no me hace falta acordarme.

Clara me ha regalado el último coletazo de un tiempo irrepetible. Me ha refrescado la memoria de aventuras que nunca debieron caer en el olvido que se gesta en las entrañas del aburrimiento y la monotonía.


Tendemos a mitificar las felicidades añejas. Será por eso que dicen que cualquier tiempo pasado fue mejor.

El resto de fotos, aquí.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

El desastre

La visita a Tenerife para terminar la carrera ha sido todo un desastre. Todo me ha salido mal. He suspendido Física Atómica y hasta el examen de conducir (¡por tercera vez!).

Lo cierto es que creo que por primera vez ha sido mi culpa lo del examen de conducir, al contrario que en las dos anteriores. Pero bueno, esto es casi anecdótico. Ahora lo que haré será hacer un translado de matrícula a una autoescuela de mi pueblo e intentar sacármelo en Huelva.

Y podría haber sido peor, porque hasta el día de llegar no tenía donde quedarme. Menos mal que Ramiro no me mandó a tomar por culo cuando le pregunté si podía quedarme en su casa el día que llegaba. Al final me dejó quedarme todo el tiempo y amenizó mis calamidades con partidas de PRO (campeonato incluido -que, cómo no, volvió a ganar él-) y pollo al ajo y la pimienta. Mis más sentidas gracias para él. Ramiro, eres el mejor (sobre todo jugando al PRO).

Lo importante ha sido lo de la universidad. Cuando José Bretón me puso el examen de Física Atómica por delante me las prometía muy felices. Leí los tres enunciados y me veía a un paso de la gloria. Un paso pequeño.

Pero no fue así: empecé por el segundo problema, de repente me di cuenta de que no era tan fácil como me parecía. Me hacía falta el operador J- y no aparecía junto al enunciado. Empezaron las dudas: ¿me hace falta o no me hace falta? En caso de que hiciera falta, ¿se supone que lo tengo que saber de memoria? ¿Me lo sé de memoria o no? Empecé a ponerme nervioso, a pasar de un problema a otro. De repente no sabía nada. Todo pasaba por mi cabeza a un ritmo endiablado: Canadá, mi familia, Bretón, el Fracaso, la Frustración, la Vergüenza. De entre todo esto conseguí sacar el operador de los cojones y terminar el segundo problema. Empecé otro, pero estaba tan nervioso y tenía tal desorden mental que sólo conseguí rascar un punto de cuatro. El último ni me dio tiempo a empezarlo.

Resultado del examen: un 4,0. Me habría bastado con un 4,3 para terminar la carrera, porque tenía +0,7 de nota de clase, pero no había de donde sacar. El examen fue un desastre y mi vida subsiguiente queda en stand-by. O no.

Rafa vino en mi rescate después del descalabro de Atómica y el descalabro de Canadá.

Un kit-kat aquí (hace mucho que no escribo):
Lo de Canadá llevaba también un tiempo en stand-by porque en el proyecto de colaboración que me preparó Pawel (el tipo de Canadá) precisaba que yo debía ir becado desde España, cualquier otro tipo de financiación no está permitida. Esto me obliga a encontrar una beca que se ajuste a mi perfil y necesidades concretas y eso -creedme- es bastante complicado y, cuando menos, lleva tiempo.
De esto tuve noticias en agosto, durante la visita de Miguel y Annina, y en el tiempo que medió entre eso y los exámenes estuve intentando solucionar el problema. Finalmente no pude y, como dije, dejamos el tema Canadá en suspensión hasta que consiga una beca. Entre tanto me puse en contacto con un tipo del Politécnico de Zurich donde hacen algo parecido a lo de Canadá. A día de hoy ya le he enviado el currículum y -en principio- un par de cartas de recomendación de mis profesores. A ver cómo acaba esto. De todos modos, mientras Ottawa espera, Zurich es una buena opción.


Rafa vino en mi rescate... y me ofreció quedarme con la beca de colaboración hasta que solucionara el resto. Si al final me la dan, estaría encargado de montar la práctica del borrador cuántico para los alumnos de segundo curso. Guiones y montaje instrumental, estructura de la práctica, etc. serían mi trabajo.

La verdad es que dadas las circunstancias es un plan cojonudo y que me salvaría la vida. Mientras se resuelve la beca, me voy de vacaciones a Florencia cinco días a ver a Clara y cuando vuelva estaré liado con el carné.

Ahora escribo desde Granada donde he venido a visitar a mi amigo Jesús un par de días. Cervezas y tapas, y el atractivo intrínseco de la ciudad de la Alhambra.

Deseadme suerte.

domingo, 31 de agosto de 2008

La naturaleza a nuestro alrededor

En los tiempos que corren, en los que cuesta trabajo hacer el viaje inverso de la salchicha al cochino, en que todo parece tan sintético como el plástico, y en que a veces parece que el único contacto que tenemos con la naturaleza es a través de los documentales de la televisión, sorprende encontrarse de vez en cuando con resquicios de lo que en otra época fue un planeta salvaje en el que para llevarse algo a la boca había que usar la boca y no la tarjeta de crédito.

A veces nos visitan habitantes del mundo exterior -entiéndase exterior a los muros de ladrillo y hormigón que construimos para sentirnos más civilizados- que creíamos incluso extinguidos.


El camaleón es una especie antaño abundante y que ahora está en peligro de extinción en los bosques de pino de la provincia de Huelva. Antes era frecuente encontrárselos encaramados a las ramas de los árboles esperando a comerse una mariposa o cualquier bicho que pasara por allí. Hoy en día hace falta buscarlos con esmero para avistar alguno. Éste llegó al jardín de mi casa no se sabe muy bien cómo.


La salamanquesa no está en peligro de extinción, ni mucho menos, aunque es verdad que cuando era pequeño se veía más. Ésta calló de algún sitio cuando estaba subiendo la persiana de mi cuarto. Tiene un cierto aire jurásico, ¿no? Me la quedé un par de días para estudiar sus costumbres -friki-. La metí en una caja y maté un par de mosquitos para que se los comiera. Resulta que sólo se alimentan por la noche, así que me perdí el espectáculo. De hecho, parece que lo hacen todo por la noche porque ésta estuvo un poco apática todo el tiempo que la tuve. Ahora anda suelta por ahí esperando que se la coma alguna lechuza (de las que tampoco quedan muchas).

Por último, una curiosidad: resulta que en los vuelos con ClickAir te dan la posibilidad de aportar una cierta cantidad de dinero para plantar árboles y que sirva para paliar el efecto del CO2 que es emitido a la atmósfera durante tu vuelo. Además, te dicen la cantidad de kilos en cuestión. En mi caso, por un vuelo de ida y vuelta Tenerife - Sevilla la parte proporcional que me toca es 119 kg de CO2. Aproximadamente el 27% de esa cantidad corresponde a carbono, unos 32.45 kg. El combustible que usan los aviones es queroseno, que está compuesto por cadenas de entre 12 y 15 átomos de C; suponiendo que la mezcla sea a partes iguales, daría 13.5 átomos de carbono de media, a los que corresponderían 29 de hidrógeno. En total, más o menos el 85% de la masa de una "molécula" de queroseno corresponde a carbono. Esto quiere decir que la correspondencia en masa de combustible es 40.62 kg de queroseno.

El trayecto ida y vuelta Sevilla - Tenerife es de aproximadamente 2800 km, lo que hace que el consumo correspondiente a una persona es de unos 1.45 kg por cada 100 km, más o menos lo mismo que gastaría por persona un coche que fuera cargado con cuatro.

De aquí se deduce que, en contra de lo que yo creía, viajar en avión no es mucho más contaminante que hacerlo en coche, sobre todo si se coge el coche solo. Creo que de ahora en adelante me sentiré menos culpable por viajar en avión.

jueves, 21 de agosto de 2008

Annina & Miguel visiting

Once upon a time there was a guy with no worries, living life in the heaven of no-responsibilities. The guy was me and the time is called European Community Action Scheme for the Mobility of University Students, a.k.a. 'Erasmus'.

I used to live in Padova (Italy) with a Sevillian, a Swiss and an Argentinian with whom chats, parties and loughters I shared. Annina (Switzerland) and Miguel (Argentina) became a couple by the end of that period and now, for a week, they've come to visit me at the beach. It had been a year and a half since we last met so I was really looking forward for this moment.

I expected them from wednesday on, but Annina got ill while travelling in Portugal so they anticipated the arrival. I went on Sunday to Ayamonte to pick them up and followed to the health centre at Cartaya to check out what was wrong with Annina. It turns out she's suffering from tonsillitis and needs rest & meds.

After a couple of apathetic illness days, we began holidays - finally. I took this week as a break in the middle of work and study. This year's summer is being and goes on being late so I really needed a pause.

We all moved to Islantilla to enjoy sun, beach and good eating. One of the days we went to Isla Cristina, where Annina remained delighted by the tortilla de camarones and we had a look at the dock.


Then we went fishing with my cousin. Miguel really enjoyed it, I think it had been a while since he last did it, but Annina wasn't that pleased about fishes' blood. Later she had problems to have them for dinner. Once you've seen the animal alive it seems more difficul to swallow it - not for me: I'd rather say it tastes better when you get your own food...


After some days of relax we change the littleness of the province of Huelva for the hot sweaty monumental touristical city of Sevilla. We stayed at a hostel by the centre which was next to a bus hub. Despite that, we dind't use the bus very much, as we were a 15 - 20 minutes walk away from everything. Sighseeing, eating and some drinking we had, and almost fainted of heat in the most dangerous hours of the day.


Then, Annina and Miguel left again to the country of the chocolate, the knife and the foreign money. And I stayed, and everything as it was before.

I'll probably meet them again when I'll go see Clara in Florence after the exams but - isn't it hard this thing? Good friends you can only see every year and a half?

To you guys, thanks for coming and see you soon.

miércoles, 13 de agosto de 2008

¿Quieres conocer a Marcelo?

Esta imagen la encontré en el Tuenti de mi primo y me pareció que por aquí podía andar bien.


¡Está re-buena la joda...!

domingo, 10 de agosto de 2008

Las ¿vacaciones?

Es increíble cómo cambia tu percepción del mundo según te vas haciendo mayor. En todos los aspectos.

Cuando era pequeño, el verano era sinónimo de vacaciones. Lo de alternar playa con pupitre sonaba a "asociación incorrecta". Esto duró durante el colegio, instituto y hasta el segundo año de carrera. Entonces llegó por primera vez a mi vida - septiembre. Fue recibido con resignación y poco interés. Un poco más de estrés y mala conciencia, pero la rutina no se modificó demasiado. Esto se repitió dos años más, hasta este año.

El verano no aparece con la llegada del calor sino con el final del curso académico era una frase que me había repetido hasta ahora. Pero en 2008 el verano no asoma cabeza. La responsabilidad de terminar la carrera en septiembre es demasiado grande.

Todos los días, de lunes a viernes, me levanto a las 7 de la mañana (benditos años de infancia... qué lejos quedan) y me meto en el coche con mi madre. Venimos al caluroso pueblo y ella trabaja mientras yo me peleo con los apuntes y el LaTeX y doy mis dos clases diarias. He conseguido dos alumnos de matemáticas que vienen, uno a las 11:30 y la otra una hora más tarde. Son unos eurillos que vendrán bien en los tiempos que se avecinan.

La verdad es que cuando me vuelvo para la playa me encuentro cansado y sin ganas de fingir que estoy de vacaciones. Menos mal que existe el fin de semana.

Yendo a pescar
Volviendo de pescar
Fiestuki en el keli de Pablo

lunes, 4 de agosto de 2008

La vuelta a casa

Hace más de una semana que tengo el blog desatendido. No ha sido por voluntad propia sino por culpa de un cúmulo de circunstancias un poco adversas.

A finales de julio he estado muy liado con la mudanza. El paso de empaquetarlo todo sólo fue el comienzo. Lo verdaderamente duro es enviar las cajas. Afortunadamente, María me ayudó con su coche. De otra forma ahora estaríamos hablando de una operación de espalda. Además, tuve que quitar el router para enviarlo dos días antes de marcharme, y en Islantilla no tengo internet, así que técnicamente ha sido imposible escribir.

Un par de días antes de irme hice una cena en mi casa a la que invité a algunos amigos. Comimos y bebimos y nos lo pasamos bien. Pero en cierto modo era un poco triste. Era triste porque simbolizaba el final de una época, por lo menos para mí. A partir de ahora va a ser muy complicado repetir lo mismo con la misma gente.

En mi interior lleva cinco años creciendo el sentimiento de desarraigo del que no puede mantener los amigos durante más de dos años seguidos. No en el sentido exacto, sino efectivo, de la expresión. Tengo un montón de amigos (buenos y malos) diseminados por todas partes. A Annina y Miguel, por ejemplo, (se mi state leggendo: hey!) no los veo desde hace año y medio, y por fin voy a tener una oportunidad a mitad de agosto de estar con ellos. En general mantengo cierto contacto con la gente que más me importa, pero hay algunos con los que pasé buenos ratos de los que ni siquiera sé si siguen vivos.

Es por todo esto que resulta reconfortante volver a casa y ver que todo sigue como la última vez que estuviste. Las tapas, las cañas, el barco, la playa, la casa, el perro, la gente. Nueve horas de viaje cargado con la maleta, la trompeta y el portátil y un caos autobusístico después, mi madre y mi tierra me esperaban con los brazos abiertos y un calor sofocante. Me hacía falta.


P.D.: Reprimenda a los lectores: he visto que ha habido como cien visitas al blog desde que no puedo conectarme, ¡¿y a nadie se le ocurre poner un comentario?! Después del tostón de los operadores hermíticos y los observables rectifiqué rápidamente para animar un poco la cosa con un tema interactivo e interesante ¡al que nadie respondió!

sábado, 26 de julio de 2008

El mejor momento de la historia del cine

Atención: no apto para almas sensibles.

Probablemente la mejor película de la historia sea Pulp Fiction, de Quentin Tarantino. Y probablemente algunos de los mejores momentos de la historia del cine sean pedazos de esa película.

Pero de entre la absoluta brutalidad de los 143 minutos de metraje, me atrevo a rescatar uno donde la estética audiovisual se transmuta en poesía:

Butch Coolidge es un boxeador. Corrompido por el mundo de las apuestas ilegales y el dinero fácil llega a un acuerdo con Marsellus Wallace para dejarse ganar durante un combate y endosarse un buen puñado de dólares. A la hora de la verdad, traiciona a Marsellus y gana el combate en el que él mismo había apostado a su favor. Escapa lo más rápido que puede para reunirse con su novia en un motel y salir de la ciudad lo antes posible.

Al día siguiente, se ve obligado a volver a su casa a recoger un reloj. Uno de los matones de Wallace lo está esperando y Butch se lo carga. De vuelta al motel se encuentra con Marsellus por la calle. Éste lo persigue y llegan pegándose tiros hasta una tienda de música. Allí, el dependiente saca una escopeta y los encierra en el sótano. Después, llama a un policía adicto a la sodomía para divertirse con ellos.

Mientras el policía encula a Marsellus bajo la supervisión del dependiente, Butch espera fuera atado a una silla. Consigue zafarse y vuelve al sótano con una espada. Allí es testigo del espectáculo y, después de matar al dependiente, libera a Wallace, que revienta de un escopetazo los genitales del policía. Butch le pregunta si está bien, y él responde (en inglés):
Marsellus: No man. I'm pretty fuckin' far from okay.

Butch: What now?

Marsellus: What now? Let me tell you what now. I'm gonna call a couple of hard, pipe-hittin' niggers to go to work on the homes here with a pair of pliers and a blowtorch.

(Continúa...) You hear me talkin', hillbilly boy? I ain't through with you by a damn sight! I'm gonna get medieval on your ass.
Éste, señoras y señores, es para mí el mejor momento de la historia del cine.

video

¿Y el vuestro? Se aceptan comentarios.

viernes, 25 de julio de 2008

Operadores hermíticos y observables

En el post sobre la mecánica cuántica se hablaba, en el segundo postulado, de que a las variables clásicas se les asocia un operador hermítico. ¿Qué significa lo de operador? Un operador es un objeto matemático que actúa de una determinada manera (y no hace falta una definición más precisa) sobre un vector de estado.

La forma más fácil de ejemplificar esto es para una base discreta, digamos de dos elementos, el operador "intercambio de coordenadas". Imaginemos que tenemos el vector de estado . Lo de los y es porque hace falta que el vector de estado esté normalizado a la unidad (es decir, que ). Entonces podemos definir el "operador intercambio" tal que al hacerlo actuar sobre nos quede

.

Es decir, hemos intercambiado las cordenadas del vector de estado. Entonces, podemos representar el operador como una matriz en la base en la forma



donde hemos simplificado la notación .

Vemos que, efectivamente,



Por tanto, en una base discreta (de dimensión 2 en este caso), podemos representar un operador mediante una matriz. Para bases continuas, como , la cosa se complica un poco.

¿Qué significa lo de hermítico? Esto es muy fácil: simplemente que el operador ha de ser igual a su operador adjunto. El operador adjunto se obtiene cambiando todos los elementos del operador por sus respectivos complejos conjugados y trasponiendo la matriz. La condición de hermiticidad se escribe .

Por último, ¿qué es un observable? Un observable es una magnitud física medible que representamos mediante un operador hermítico: energía, posición, momento, spin, etcétera. Una vez hecha la medida, los posibles valores que obtengamos son los valores propios del operador, como vimos en el tercer postulado. El observable más importante que hay por ahí es el operador hamiltoniano .

Después de todo este tostón que probablemente nadie lea, acabamos de sentar algunas bases para más adelante hablar del operador hamiltoniano y de la ecuación de Schrödinger.

You are free to distribute and/or modify this work
You are free to distribute and/or modify this work.

martes, 22 de julio de 2008

Packaging

For the first time here, I'm gonna write in English. I warned it could and would happen. Despite I really like to write in Spanish and certainly do it better than in English, I'm looking forward for my blog to be read for friends and people from around the world. Many of the friends I made in Italy surely find it hard to understand what I say, and I consider it a warm up for times to come overseas in Canada. I'll never (except for special occasions) translate from or into Spanish/English, so get used to it. I beg you to leave your comments in the same language the post is written.

When you leave a place where you have lived for the last five (supposedly best) years of your life you realize a lot of things. You realize how many friends you've made and are leaving behind. You realize how many of them you thought to be good and are actually not, and how many you didn't think to be as close to you as indeed now are. You realize that you've taken some good and many bad decisions. You really get to know that you're gonna keep this university time as one of your more precious treasures, and look at your photos with tears on your eyes.

But, overall, you realize how much crappy stuff you've stored in your bedroom! I've already packed 80 kg of books, clothes, shoes, bikes (well, bike), magazines, photos, backpacks, a yombe drum... and it seems to never stop. I even have a table football figure that I want to keep.


Looking at that useless shit is like tripping from the very first moment I arrived to this island to the present day. And each one of them tells a different unforgettable story. I really need to change place and life but I'm really gonna miss these.


To every one of you who made it possible: thank you and see you in Canada! ;)