A finales de julio he estado muy liado con la mudanza. El paso de empaquetarlo todo sólo fue el comienzo. Lo verdaderamente duro es enviar las cajas. Afortunadamente, María me ayudó con su coche. De otra forma ahora estaríamos hablando de una operación de espalda. Además, tuve que quitar el router para enviarlo dos días antes de marcharme, y en Islantilla no tengo internet, así que técnicamente ha sido imposible escribir.
Un par de días antes de irme hice una cena en mi casa a la que invité a algunos amigos. Comimos y bebimos y nos lo pasamos bien. Pero en cierto modo era un poco triste. Era triste porque simbolizaba el final de una época, por lo menos para mí. A partir de ahora va a ser muy complicado repetir lo mismo con la misma gente.
En mi interior lleva cinco años creciendo el sentimiento de desarraigo del que no puede mantener los amigos durante más de dos años seguidos. No en el sentido exacto, sino efectivo, de la expresión. Tengo un montón de amigos (buenos y malos) diseminados por todas partes. A Annina y Miguel, por ejemplo, (se mi state leggendo: hey!) no los veo desde hace año y medio, y por fin voy a tener una oportunidad a mitad de agosto de estar con ellos. En general mantengo cierto contacto con la gente que más me importa, pero hay algunos con los que pasé buenos ratos de los que ni siquiera sé si siguen vivos.
Es por todo esto que resulta reconfortante volver a casa y ver que todo sigue como la última vez que estuviste. Las tapas, las cañas, el barco, la playa, la casa, el perro, la gente. Nueve horas de viaje cargado con la maleta, la trompeta y el portátil y un caos autobusístico después, mi madre y mi tierra me esperaban con los brazos abiertos y un calor sofocante. Me hacía falta.
P.D.: Reprimenda a los lectores: he visto que ha habido como cien visitas al blog desde que no puedo conectarme, ¡¿y a nadie se le ocurre poner un comentario?! Después del tostón de los operadores hermíticos y los observables rectifiqué rápidamente para animar un poco la cosa con un tema interactivo e interesante ¡al que nadie respondió!
3 comentarios:
jajajajaja...de una operación de espalda si la tremenda insolación cogida por el camino te hubiese dejado vivo...:P
Una cena rica y agradable pero en efecto agridulce...:(
100 nada más?¿?!!!jajajaja no te quejes!Mientras tengas visitas todo marcha......Bueno disfruta al maximo y cuelga fotos cuando puedas. Besos
P.D.: No sabes cómo se te exa de menos!!!!
Yo también os echo de menos, muchá. Por aquí las cosas están demasiado tranquilas. :S
Oye no te quejes, q te conectas y no respondes a los emails ni por cierto, a los sms!!!!!! Disfruta de tu tierra... jejeje un besito
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