Mientras la multitud enfervorecida por el sensacionalismo barato de los medios de comunicación y nutrida de representantes asiáticos se agolpa frente al pequeñísimo cuadro de la Giocconda, despreciando la magestuosidad de la obra que queda a sus espaldas (Las bodas de Caná), a mí me gusta pasar de largo y adentrarme en el siguiente pasillo. Se trata de la zona del Louvre donde están colocadas las obras del neoclasicismo y, entre ellas, las de mi pintor favorito: Jacques-Louis David.
Claramente influido por la temática griega y pintor personal de Napoleón, ha legado a la humanidad, a mi entender, algunos de los mejores cuadros que existen. No soy un entendido en arte ni lo pretendo; no me voy a enfrascar por tanto en ninguna discusión inútil con quien quiera rebatirme, tampoco espero que se me corrobore. De lo que sí entiendo es de lo que me gusta, y las pinturas de ese pasillo no me transmiten sólo belleza sino también una emoción.
Una de mis preferidas es la de la Coronación de Napoleón. Ésta la tengo en mi cuarto, en forma de puzzle y enmarcada. Es increíble ver cómo cada una de las caras de los asistentes al acto refleja sus emociones en ese instante. El rostro poderoso y autocomplaciente del Emperador, o la cara de arrogante impotencia del Papa, que observa resignado como Napoleón se corona a sí mismo, porque no tiene que rendir cuentas a nadie.
Quizás no se aprecia en la foto, pero el cuadro es enorme.
Otra de las obras impresionantes -y la que más me gusta- es la de Napoleón cruzando los Alpes. A ver si consigo un puzzle de ésta para ponerla en mi habitación:
Hay muchas más, de entre las que rescato La muerte de Sócrates:
El juramento de los Horacios:
o El rapto de las sabinas:
La Coronación de Napoleón, el Rapto de las sabinas y el Juramento de los Horacios se encuentran en el Louvre, así que, si no lo habéis hecho ya, os animo a que vayáis. Juraría que la Muerte de Sócrates también lo vi en el Louvre, pero buscando información parece que en realidad está expuesto en Nueva York.
Como colofón, dejo una cita de otro genio francés:
La modestia es la merecida virtud de los mediocres.
Jean-Paul Sartre
2 comentarios:
Siempre me acusan de ignorante cuando digo ago así pero nunca puedo evitar callarme jajaja, pero el juramento de los Horacios siempre me ha parecido una pintura como poco dinámica, algo "falsa" por llamarlo de alguna manera, me parece que estos personajillos estan posando, vaya, todo lo contrario a dinámico.
Sí, tienes razón. Parece como un collage en el que han pegado encima del cuadro a las tipas de la derecha y al hombre que sostiene las espadas.
La puse porque lo que más me sorprendió cuando lo vi en el Louvre fue el detalle, sobre todo de la musculatura. Pero es verdad lo que dices.
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