sábado, 12 de julio de 2008

La graduación

A principios de julio los estudiantes de último curso terminan sus exámenes finales, se enfundan el traje, llaman a sus padres y amigos y se plantan en el aula magna delante del decano de su facultad (a veces se presenta hasta el Rector) para que éste les diga que han terminado la carrera, que tienen un porvenir espléndido por delante y que los echará mucho de menos.

La realidad es que sólo terminan la carrera uno o dos de los que se hacen la foto, el porvenir es más bien gris tirando a negro y el señor decano se alegrará de librarse por fin de más de uno.

Esto no significa que la graduación no sea un magnífico momento para comer, beber, reír, emocionarse con los discursos, llorar y, cómo no, ponerse corbata.

Como el año pasado, me trajeé para la graduación de Física, pese a que este año yo no subía a la tarima a que me estrujara el afectuoso Alfonso Muñoz contra su pecho -y en realidad es el año que me toca por derecho; por si no lo he escrito antes, me queda sólo una asignatura para terminar la carrera-.

La comida posterior es también una ocasión única para la interacción social profesor-alumno:
Hacerse la foto, 25 euros;
Pagar la comida, 29;
Comprar los regalos para los padrinos, 10 euros;
Ver a Paco Mauricio con las mejillas sonrosadas por el vino y filosofando sobre el sentido de la vida, no tiene precio.


El resto de fotos se pueden ver aquí.

Vamos chicos que, aunque todavía no hayamos terminado, ya nos queda un poquito menos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Gran momento, gran dia!!!!y k Paco Mauricio nos invite a su casa en las fiestas del Cristo tp tiene precio!!!Estoy super felizzzzzz pk VINCE me puso el 10!!!!!!!!!!!!!!!!!Tendre k comprarme unas cervecitas, no crees?¿?jajajaja

Miguel Ángel dijo...

¡La espera mereció la pena! Vamos a apodarlo Vicente "Pongo-las-notas-después-de-actas" Rodríguez. Enhorabuena. Ya lo celebraremos debidamente en Tacoronte Beach.