Así que esta mañana, mientras yo estaba en el trabajo y no había nadie en la casa, el amigo éste se coló por la ventana de la cocina y siguió el sonidito hasta la primera planta, donde no tenía por donde salir.
Cuando llego a la hora del almuerzo me encuentro que el hijo de la gran puta nos había cagado todo el cuarto de baño mientras buscaba por donde largarse.
Después de un largo tira y afloja le di caza y lo devolví al otro lado del cristal.
Éste seguro que no vuelve.
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