sábado, 7 de febrero de 2009

Miguel se va a Irlanda

¡Por fin me sale algo bien! Después de intentos fallidos y decepciones varias, he conseguido un trabajo como estudiante de doctorado en la ciudad irlandesa de Cork.

Las semanas siguientes a haber terminado la carrera las he dedicado principalmente a celebrarlo (poquito, porque todo el mundo ha estado haciendo exámenes, menos Ramiro y sus compinches guajarienses) y buscarme un porvenir. He probado suerte mandando un montón de emails y solicitudes online. Quien haya tenido que aguantarme últimamente sabrá que mi deseo era irme a hacer investigación durante un año a Ottawa, Canadá. Pedí una beca del Ministerio de Asuntos Exteriores que financia este tipo de cosas, pero la resolución no se produce hasta dentro de unos cinco o seis meses, por lo que no me parecía razonable rechazar ofertas en firme para esperar medio año a que me dijeran que no me dan la beca.

El hombre de Irlanda tardó en responder el email, pero cuando lo hizo parecía interesado en mi CV y quería que le ampliase información. Como no tenía nada mejor que hacer, le respondí con un super-email adjuntando todo lo que había hecho durante el último año de carrera. A O'Reilly (que es como se llama el hombre) le gustó lo que le mandé y me concertó una entrevista telefónica para esta semana. Tengo que reconocer que estaba muy nervioso, porque la entrevista fue en inglés y no estaba seguro de ser capaz de entender bien el acento irlandés. Pero lo que más me preocupaba eran sus preguntas. ¿Sería capaz de responderlas bien? ¿Qué iba a preguntarme? Incluso me puso en el email que iba a tener una colaboradora acompañándole...

Afortunadamente entendí casi todo lo que me dijo y no me hizo preguntas sobre triangularización de matrices ni colectividades macrocanónicas, cosas sobradamente olvidadas a estas alturas, sino sobre mis proyectos de investigación y colaboración en la facultad. Y ahí radica la gran diferencia entre la investigación en España y en los países anglosajones: mientras aquí domina el amiguismo y la obsesión por la nota media, O'Reilly no tenía ningún reparo en contratar un completo desconocido mientras éste demostrara ser capaz de realizar el trabajo que se le estaba encomendando. ¿Cuál será el método correcto? Creo que los resultados hablan por sí solos: estamos a la cola en investigación y existe una preocupante fuga de cerebros al extranjero.

Básicamente, creo que conseguí el trabajo gracias al proyecto que hice con Santi, que consistía en una simulación por ordenador de un sistema cuántico (hace tiempo que hablé de ella en este blog). El proyecto del borrador cuántico también ayudó lo suyo, pero en lo que O'Reilly estaba más interesado es en mi capacidad para programar.

Mi trabajo en el Tyndall National Institute será concerniente a epitaxial quantum dots y cómo optimizar algunos de sus parámetros para mejorar el rendimiento de ciertos materiales y dispositivos (principalmente láseres).

Parece que cuando menos te lo esperas, de repente las cosas empiezan a irte bien.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Felicidades!! Me alegro mucho y además parece muy interesante...jo jo jo ya me veo bebiendo una cerveza en un típico pub rodeada de verde! :D

Miguel Ángel dijo...

Je je... voy a celebrar St. Patrick's Day a lo Barney Stinson... Awesome!

Anónimo dijo...

puto amo! a ver cuando invitas

Miguel Ángel dijo...

¡Qué Boina! Pues ya sabes, cuando te cuadre te pasas por allí.

Lito dijo...

Miguelón! Ya hemos hablado por teléfono, pero nuevamente te deseo todo lo mejor en esa fria isla, lugar por antonomasia de la buena cebada en zumo. Prepárame una camita que ramiro y yo iremos a visitarte. Un abrazo campeón