domingo, 31 de agosto de 2008

La naturaleza a nuestro alrededor

En los tiempos que corren, en los que cuesta trabajo hacer el viaje inverso de la salchicha al cochino, en que todo parece tan sintético como el plástico, y en que a veces parece que el único contacto que tenemos con la naturaleza es a través de los documentales de la televisión, sorprende encontrarse de vez en cuando con resquicios de lo que en otra época fue un planeta salvaje en el que para llevarse algo a la boca había que usar la boca y no la tarjeta de crédito.

A veces nos visitan habitantes del mundo exterior -entiéndase exterior a los muros de ladrillo y hormigón que construimos para sentirnos más civilizados- que creíamos incluso extinguidos.


El camaleón es una especie antaño abundante y que ahora está en peligro de extinción en los bosques de pino de la provincia de Huelva. Antes era frecuente encontrárselos encaramados a las ramas de los árboles esperando a comerse una mariposa o cualquier bicho que pasara por allí. Hoy en día hace falta buscarlos con esmero para avistar alguno. Éste llegó al jardín de mi casa no se sabe muy bien cómo.


La salamanquesa no está en peligro de extinción, ni mucho menos, aunque es verdad que cuando era pequeño se veía más. Ésta calló de algún sitio cuando estaba subiendo la persiana de mi cuarto. Tiene un cierto aire jurásico, ¿no? Me la quedé un par de días para estudiar sus costumbres -friki-. La metí en una caja y maté un par de mosquitos para que se los comiera. Resulta que sólo se alimentan por la noche, así que me perdí el espectáculo. De hecho, parece que lo hacen todo por la noche porque ésta estuvo un poco apática todo el tiempo que la tuve. Ahora anda suelta por ahí esperando que se la coma alguna lechuza (de las que tampoco quedan muchas).

Por último, una curiosidad: resulta que en los vuelos con ClickAir te dan la posibilidad de aportar una cierta cantidad de dinero para plantar árboles y que sirva para paliar el efecto del CO2 que es emitido a la atmósfera durante tu vuelo. Además, te dicen la cantidad de kilos en cuestión. En mi caso, por un vuelo de ida y vuelta Tenerife - Sevilla la parte proporcional que me toca es 119 kg de CO2. Aproximadamente el 27% de esa cantidad corresponde a carbono, unos 32.45 kg. El combustible que usan los aviones es queroseno, que está compuesto por cadenas de entre 12 y 15 átomos de C; suponiendo que la mezcla sea a partes iguales, daría 13.5 átomos de carbono de media, a los que corresponderían 29 de hidrógeno. En total, más o menos el 85% de la masa de una "molécula" de queroseno corresponde a carbono. Esto quiere decir que la correspondencia en masa de combustible es 40.62 kg de queroseno.

El trayecto ida y vuelta Sevilla - Tenerife es de aproximadamente 2800 km, lo que hace que el consumo correspondiente a una persona es de unos 1.45 kg por cada 100 km, más o menos lo mismo que gastaría por persona un coche que fuera cargado con cuatro.

De aquí se deduce que, en contra de lo que yo creía, viajar en avión no es mucho más contaminante que hacerlo en coche, sobre todo si se coge el coche solo. Creo que de ahora en adelante me sentiré menos culpable por viajar en avión.

jueves, 21 de agosto de 2008

Annina & Miguel visiting

Once upon a time there was a guy with no worries, living life in the heaven of no-responsibilities. The guy was me and the time is called European Community Action Scheme for the Mobility of University Students, a.k.a. 'Erasmus'.

I used to live in Padova (Italy) with a Sevillian, a Swiss and an Argentinian with whom chats, parties and loughters I shared. Annina (Switzerland) and Miguel (Argentina) became a couple by the end of that period and now, for a week, they've come to visit me at the beach. It had been a year and a half since we last met so I was really looking forward for this moment.

I expected them from wednesday on, but Annina got ill while travelling in Portugal so they anticipated the arrival. I went on Sunday to Ayamonte to pick them up and followed to the health centre at Cartaya to check out what was wrong with Annina. It turns out she's suffering from tonsillitis and needs rest & meds.

After a couple of apathetic illness days, we began holidays - finally. I took this week as a break in the middle of work and study. This year's summer is being and goes on being late so I really needed a pause.

We all moved to Islantilla to enjoy sun, beach and good eating. One of the days we went to Isla Cristina, where Annina remained delighted by the tortilla de camarones and we had a look at the dock.


Then we went fishing with my cousin. Miguel really enjoyed it, I think it had been a while since he last did it, but Annina wasn't that pleased about fishes' blood. Later she had problems to have them for dinner. Once you've seen the animal alive it seems more difficul to swallow it - not for me: I'd rather say it tastes better when you get your own food...


After some days of relax we change the littleness of the province of Huelva for the hot sweaty monumental touristical city of Sevilla. We stayed at a hostel by the centre which was next to a bus hub. Despite that, we dind't use the bus very much, as we were a 15 - 20 minutes walk away from everything. Sighseeing, eating and some drinking we had, and almost fainted of heat in the most dangerous hours of the day.


Then, Annina and Miguel left again to the country of the chocolate, the knife and the foreign money. And I stayed, and everything as it was before.

I'll probably meet them again when I'll go see Clara in Florence after the exams but - isn't it hard this thing? Good friends you can only see every year and a half?

To you guys, thanks for coming and see you soon.

miércoles, 13 de agosto de 2008

¿Quieres conocer a Marcelo?

Esta imagen la encontré en el Tuenti de mi primo y me pareció que por aquí podía andar bien.


¡Está re-buena la joda...!

domingo, 10 de agosto de 2008

Las ¿vacaciones?

Es increíble cómo cambia tu percepción del mundo según te vas haciendo mayor. En todos los aspectos.

Cuando era pequeño, el verano era sinónimo de vacaciones. Lo de alternar playa con pupitre sonaba a "asociación incorrecta". Esto duró durante el colegio, instituto y hasta el segundo año de carrera. Entonces llegó por primera vez a mi vida - septiembre. Fue recibido con resignación y poco interés. Un poco más de estrés y mala conciencia, pero la rutina no se modificó demasiado. Esto se repitió dos años más, hasta este año.

El verano no aparece con la llegada del calor sino con el final del curso académico era una frase que me había repetido hasta ahora. Pero en 2008 el verano no asoma cabeza. La responsabilidad de terminar la carrera en septiembre es demasiado grande.

Todos los días, de lunes a viernes, me levanto a las 7 de la mañana (benditos años de infancia... qué lejos quedan) y me meto en el coche con mi madre. Venimos al caluroso pueblo y ella trabaja mientras yo me peleo con los apuntes y el LaTeX y doy mis dos clases diarias. He conseguido dos alumnos de matemáticas que vienen, uno a las 11:30 y la otra una hora más tarde. Son unos eurillos que vendrán bien en los tiempos que se avecinan.

La verdad es que cuando me vuelvo para la playa me encuentro cansado y sin ganas de fingir que estoy de vacaciones. Menos mal que existe el fin de semana.

Yendo a pescar
Volviendo de pescar
Fiestuki en el keli de Pablo

lunes, 4 de agosto de 2008

La vuelta a casa

Hace más de una semana que tengo el blog desatendido. No ha sido por voluntad propia sino por culpa de un cúmulo de circunstancias un poco adversas.

A finales de julio he estado muy liado con la mudanza. El paso de empaquetarlo todo sólo fue el comienzo. Lo verdaderamente duro es enviar las cajas. Afortunadamente, María me ayudó con su coche. De otra forma ahora estaríamos hablando de una operación de espalda. Además, tuve que quitar el router para enviarlo dos días antes de marcharme, y en Islantilla no tengo internet, así que técnicamente ha sido imposible escribir.

Un par de días antes de irme hice una cena en mi casa a la que invité a algunos amigos. Comimos y bebimos y nos lo pasamos bien. Pero en cierto modo era un poco triste. Era triste porque simbolizaba el final de una época, por lo menos para mí. A partir de ahora va a ser muy complicado repetir lo mismo con la misma gente.

En mi interior lleva cinco años creciendo el sentimiento de desarraigo del que no puede mantener los amigos durante más de dos años seguidos. No en el sentido exacto, sino efectivo, de la expresión. Tengo un montón de amigos (buenos y malos) diseminados por todas partes. A Annina y Miguel, por ejemplo, (se mi state leggendo: hey!) no los veo desde hace año y medio, y por fin voy a tener una oportunidad a mitad de agosto de estar con ellos. En general mantengo cierto contacto con la gente que más me importa, pero hay algunos con los que pasé buenos ratos de los que ni siquiera sé si siguen vivos.

Es por todo esto que resulta reconfortante volver a casa y ver que todo sigue como la última vez que estuviste. Las tapas, las cañas, el barco, la playa, la casa, el perro, la gente. Nueve horas de viaje cargado con la maleta, la trompeta y el portátil y un caos autobusístico después, mi madre y mi tierra me esperaban con los brazos abiertos y un calor sofocante. Me hacía falta.


P.D.: Reprimenda a los lectores: he visto que ha habido como cien visitas al blog desde que no puedo conectarme, ¡¿y a nadie se le ocurre poner un comentario?! Después del tostón de los operadores hermíticos y los observables rectifiqué rápidamente para animar un poco la cosa con un tema interactivo e interesante ¡al que nadie respondió!