miércoles, 25 de junio de 2008

Un rayo de esperanza

Aviso: el post de hoy es una puta mierda, así que cada cual que lea por su cuenta y riesgo. Yo no me hago responsable. Escribo sólo para desahogar un poco de stress pre-traumático.

Después de un comienzo un poco desilusionante, parece que las cosas van enderezándose -un poco-. El primer escollo fue dejar Atómica para septiembre. Luego vino el fiasco de Instrumentación (que tengo que repetir el jueves) y el suspenso en la segunda parte de Genética, que me obligará a hacer esta segunda parte en septiembre.

Hoy he hecho Estelar II, asignatura a la que le tenía un poco de miedo. Ha marchado razonablemente bien, y no creo que tenga que volver a preocuparme de las estrellitas durante un tiempo. Todavía estoy esperando la nota de Cuántica, que es una incógnita, aunque debería ir bien.

Me encuentro en mi "semana negra" y la moral la tengo subida. Mi Semana Negra consiste en cuatro exámenes en cuatro días sucesivos, a saber, Estelar II (ayer), Extragaláctica (hoy), Instrumentación (mañana) y Métodos para la Física (el viernes). Métodos debería servirme como comodín para CLE por no poder hacer el examen de Botánica, aunque no albergo demasiadas esperanzas de aprobarlo. Al fin y al cabo sólo tengo un día (o una noche) para preparar cada una de estas asignaturas. Con pasar tres debería darme por satisfecho.

En teoría, debería ir a septiembre con Atómica y una asignatura y media de CLE para terminar la carrera. Con un poco de suerte sólo media.

Escribo de esto y no de algo más interesante porque simplemente es lo único que ocurre en mi vida en estos momentos. Hoy (ayer) no sabía en qué día vivía: si era por la tarde o la mañana, hora de almorzar o desayunar, tenía sueño o no. Estoy en una especie de estado metaestable que amenaza por saltar por los aires a la mínima brusquedad. Me encuentro mentalmente exhausto pero, como ya he dicho, con la moral alta y unas perspectivas inmejorables: terminar una carrera que se está convirtiendo en un suplicio.

El suplicio no es la carrera en sí, sino la obsesión de terminarla, la presión del hipotético fracaso, las expetativas depositadas por los demás y uno mismo. Si todo marcha bien, debería volar rumbo al Nuevo Mundo a principios de noviembre, y no quiero ir con el lastre de un título todavía pendiente de consumarse. Esto se ha convertido en la mayor presión para terminar.

La presión es traicionera, pero si se maneja bien puede ser un arma poderosa. Creo que en la primera semana de exámenes me dejé acuchillar, pero ahora soy yo quien tiene el mango.

Por cierto, el jueves antes de Instrumentación tengo el examen práctico de conducir. No sé qué pensar. Siempre he dicho que para mí sentirme tonto es mucho peor que sentirme torpe, así que el bochorno de suspender en la carrera no es comparable con el de hacerlo al volante de un automóVil. De todas formas espero matar esa mosca cojonera en la que se ha convertido desde hace años la maldita cartulina rosa (que, por cierto, ahora ha cambiado formato).

Después de esta mierda infumable, me despido como estos últimos días deseando suerte a la Roja y conjurando contra Arshavin y sus camaradas bolcheviques. Prometo algo mejor para la próxima.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

AMO A TU MACHANGO!!!Toca cambio de vestimentaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa:)....curratelo k nos jugamos muchooo!!A por DeuTSCHLaND!!!!!!!!!!!PODREMOS!!!!

Miguel Ángel dijo...

A Deutschland le quería poner una svástica, pero no se si va a herir sensibilidades. Me lo pienso y mañana actualizo machango...

Anónimo dijo...

En serio, tienes arte pa esto del diseño de equipajes en maxangos de vudú:P.....te kedó mu wapo y sin entrar en polémicas...mejor así!!!!...Pobre Ballack.....jajajajajaja