sábado, 28 de febrero de 2009

Vuelta a casa + Carnavales (2/4): Nieve en el Teide

Después de un par de semanas en casa entre tranquilidad y arreglar cosas cogí un avión para Tenerife con motivo del carnaval. Ramiro me había invitado a ir a La Palma a los Indianos y la escala obvia era Tenerife. Me habría gustado estar allí más tiempo, pero los billetes para ir a La Palma en esas fechas escasean y tuve que arreglarme con lo que encontré y pasé sólo tres días en La Laguna.

A quien no ha estado nunca en Tenerife o lo haya hecho sólo de vacaciones en el sur le parecerá por lo que se oye que el buen clima nunca abandona la isla. Esto es rotundamente falso. Cuando llegué a La Laguna hacía bastante frío y llovía a cántaros. Uno de los días cuadró que había nieve en el Teide (que para quien no lo sepa es el punto más alto de España) y habían abierto la carretera, de manera que pudimos hacer una escapada para disfrutar del panorama.



Como se ve en la primera foto había bastante niebla. Normalmente el mar de nubes se encuentra un poco más abajo (a unos 1500 metros) pero ese día, hasta donde llegamos (quizá 2300 metros), no nos abandonó la bruma. Aunque no se veía muy lejos, que nieve tanto en el Teide no es frecuente y mereció la pena la excursión.

El resto de fotos, aquí.

La próxima entrega: "Los Indianos".

viernes, 27 de febrero de 2009

Vuelta a casa + Carnavales (1/4): Comida de Licenciado

Llevo un montón de tiempo sin actualizar el blog y esto es debido en partes no iguales a: (1) pereza, (2) viajes y (3) imposibilidad técnica.

Ésta es una puesta al día. En condiciones normales, y con el "material vital" del que dispongo, me habría llevado cuatro posts escribirlo todo. En vez de juntarlo todo en una mega-entrada interminable e ilegible, y para tener esto un poco ordenado, lo que voy a hacer es seguir el orden natural (cronológico) de las cosas y numerar las entradas en el título (ej.: 1/4, 3/4, etc.). Como Blogger permite dejar los post en espera y publicarlo en una determinada fecha a mi elección, lo que voy a hacer es escribirlo todo hoy (fecha de esta entrada) e ir publicando cada parte en días sucesivos a las 17:00; de esta forma consigo que dé tiempo a leerlos antes de que aparezcan en la parte de abajo de la página principal, esquivos a los lectores más vagos.

El 4 de febrero volví a casa por primera vez desde que acabé la última asignatura de la carrera, así que la excusa para ir a celebrarlo con mis más allegados era obvia. Decidí(mos) ir a almorzar a un restaurante en Portugal que está en Altura, muy cerca de Cartaya -unos 35 minutos en coche-. Se llama "O Infante". Aquí abajo dejo un mapa para quien quiera ir a probarlo:


Yo lo recomiendo totalmente: la comida está buenísima y los precios muy razonables. Además, para quien no lo haya hecho, es una oportunidad a escasos kilómetros de la frontera para descubrir la comida del Algarve. Las especialidades que más nos gustan: pinchos de rape, arroz de marisco y bacalao "dourado".


El resto de fotos del almuerzo, aquí.

Aparte de comer y beber, también me regalaron cosas de "persona adulta": un reloj, una cartera, un pisacorbatas y una insignia de la carrera de Física para poner en la chaqueta.

No soy ni mucho menos la primera ni la última persona que obtenga un título universitario, y a lo mejor algunos piensan que todo esto es mucho bombo para tan poca cosa; están en su derecho de opinarlo. Yo por mi parte creo que es un gran acontecimiento en mi vida porque para mí simboliza el hecho de haber sido capaz de terminar algo que empecé hace ya cinco años (que se dice pronto) y, tanto para mí como sobre todo para mi madre, simboliza el hecho de haberme proporcionado una buena educación con la que encarrilar mi vida hacia un futuro en el que yo tenga en gran medida la posibilidad de decidir y no sea siempre sólo un esclavo de las circunstancias. También creo que estos años de experiencia universitaria me han dado una anchura de miras mayor con la que enfrentarme a la vida de una forma más crítica y con más posibilidades de tener éxito en lo que me proponga.

La próxima entrega: "Nieve en el Teide".

sábado, 7 de febrero de 2009

Miguel se va a Irlanda

¡Por fin me sale algo bien! Después de intentos fallidos y decepciones varias, he conseguido un trabajo como estudiante de doctorado en la ciudad irlandesa de Cork.

Las semanas siguientes a haber terminado la carrera las he dedicado principalmente a celebrarlo (poquito, porque todo el mundo ha estado haciendo exámenes, menos Ramiro y sus compinches guajarienses) y buscarme un porvenir. He probado suerte mandando un montón de emails y solicitudes online. Quien haya tenido que aguantarme últimamente sabrá que mi deseo era irme a hacer investigación durante un año a Ottawa, Canadá. Pedí una beca del Ministerio de Asuntos Exteriores que financia este tipo de cosas, pero la resolución no se produce hasta dentro de unos cinco o seis meses, por lo que no me parecía razonable rechazar ofertas en firme para esperar medio año a que me dijeran que no me dan la beca.

El hombre de Irlanda tardó en responder el email, pero cuando lo hizo parecía interesado en mi CV y quería que le ampliase información. Como no tenía nada mejor que hacer, le respondí con un super-email adjuntando todo lo que había hecho durante el último año de carrera. A O'Reilly (que es como se llama el hombre) le gustó lo que le mandé y me concertó una entrevista telefónica para esta semana. Tengo que reconocer que estaba muy nervioso, porque la entrevista fue en inglés y no estaba seguro de ser capaz de entender bien el acento irlandés. Pero lo que más me preocupaba eran sus preguntas. ¿Sería capaz de responderlas bien? ¿Qué iba a preguntarme? Incluso me puso en el email que iba a tener una colaboradora acompañándole...

Afortunadamente entendí casi todo lo que me dijo y no me hizo preguntas sobre triangularización de matrices ni colectividades macrocanónicas, cosas sobradamente olvidadas a estas alturas, sino sobre mis proyectos de investigación y colaboración en la facultad. Y ahí radica la gran diferencia entre la investigación en España y en los países anglosajones: mientras aquí domina el amiguismo y la obsesión por la nota media, O'Reilly no tenía ningún reparo en contratar un completo desconocido mientras éste demostrara ser capaz de realizar el trabajo que se le estaba encomendando. ¿Cuál será el método correcto? Creo que los resultados hablan por sí solos: estamos a la cola en investigación y existe una preocupante fuga de cerebros al extranjero.

Básicamente, creo que conseguí el trabajo gracias al proyecto que hice con Santi, que consistía en una simulación por ordenador de un sistema cuántico (hace tiempo que hablé de ella en este blog). El proyecto del borrador cuántico también ayudó lo suyo, pero en lo que O'Reilly estaba más interesado es en mi capacidad para programar.

Mi trabajo en el Tyndall National Institute será concerniente a epitaxial quantum dots y cómo optimizar algunos de sus parámetros para mejorar el rendimiento de ciertos materiales y dispositivos (principalmente láseres).

Parece que cuando menos te lo esperas, de repente las cosas empiezan a irte bien.